Se acaba Octubre y se acerca la fiesta de Halloween, fiesta importada por el imperialismo yanqui, pero con orígenes paganos y ajenos a la sociedad cristiana de nuestro tiempo. ¿Por qué pagana?. Los orígenes del Halloween, data de los tiempos de las tribus celtas (de donde provienen los actuales paises de Irlanda e Inglaterra), en la que sus líderes espirituales, los Druidas, hacían fiestas en honor a Samhaim, el dios de la muerte, alla en el año 300 A.C. Ellos practicaban la brujería y sangrientos sacrificios humanos a sus dioses.
Estos locos y homicidas druidas llevaban consigo una calabaza o zapallo, en que tallaban y formaban caras grotescas y deformes, que simbolizaba el espíritu malvado de la cual dependían para obtener sus poderes ligados a la magia negra, con el cual, iban de casa en casa, exigiendo alimentos para sus dioses o en caso contrario, los druidas echaban conjuros malignos contra las casas que se negaban a cooperarles.
A fines del siglo XIX, los inmigrantes irlandeses introdujieron esta siniéstra costumbre a los norteamericanos, que conocemos (actualmente) como HALLOWEEN.
Por su parte, la Iglesia Católica, con el fin de santificar y cristianizar vanamente esta fiesta de Halloween, cambió la Fiesta de Todos Los Santos, del (su fecha originál), 13 de mayo, al 1 de noviembre, en el siglo VII. Es por eso, que los niños en noche de Halloween, pasan casa por casa, exigiendo golosinas bajo la consigna "¡Dulces o travesuras¡".
En resumen, la fiesta de Halloween, a mi juicio como cristiano (y adventista) que soy, considero que es una fiesta de origen satánico y espiritista, ya que el Diablo usa como marionetas a los niños para hacer lo malo ante los ojos del Señor, ya que la persona que no le dé dulces a los niños (es propensa a sufrir daños hechos por ellos) y pueden ser capaces de cometer vandalismos en propiedad ajena.
El daño que causa el Halloween (en los niños), no solo es mental ni espiritual, sino psicológico. Así que, amigos lectores, si piensan celebrar Halloween, les recomendaría de todo corazón, que tomen conciencia y lo mediten (porque realmente el Halloween ¡HACE DAÑO¡).



