Una noche soñé contigo,
íbamos juntos por la playa,
tomados de la mano
y sentados en un roquerío,
nos amamos con locura.
Sentí el calor de tu cuerpo,
y la humedad de tu bronceada piél,
resumidos en tus ardientes besos,
y abrazada a mi, te contemplé,
con el arreból a nuestras espaldas.
Pero, de pronto despierto,
y me encuentro solo en mi habitación,
la lúz del sol desvaneció a la musa,
heme aqui, sumido en el dolor.
No sé por que nunca supe de tí,
en aquel sueño, no supe ni tu nombre,
ni mucho menos tu edad,
ahora en mi lobreguéz, comprendí
que eras una estrella fugáz.



